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La Obra

El proyecto articula una sensibilidad postpandémica donde lo íntimo y lo político se entrelazan. Parte de la vida cotidiana con la abuela —filtrada por psicofármacos, humo y desgaste afectivo— para construir una atmósfera de extrañamiento y conciencia de la muerte.

En paralelo, la saturación mediática se traduce en una iconografía caricaturizada: figuras de la cultura popular mexicana funcionan como signos distorsionados de la ansiedad contemporánea más que como representación realista.

La mirada de los personajes opera como dispositivo central: interpela al espectador en clave casi iconográfica, pero desde un juicio laico y psicoanalítico.

Formalmente, la obra se sostiene en una economía de medios y en la intuición cromática y compositiva; la precariedad técnica se asume como lenguaje coherente con su contexto.

Nicolás Keiman es un artista visual contemporáneo que trabaja la tinta como lenguaje expresivo
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